La boda de Tania y Alfonso

La boda de Tania y Alfonso

Alfonso es madrileño y yo de Cádiz. Ambos somos dos boxeadores amateurs que se conocieron en un gimnasio de boxeo en 2012, mi primer año en la capital cuando tenía 18 y desde entonces, con nuestros más y nuestros menos, hemos caminado juntos. Puedo decir que gracias al boxeo y a mi padre, que me lo inculcó desde pequeña, he conocido a la persona más importante de mi vida.

Me lo pidió en casa, charlando tranquilamente en el sofá, un día antes de irnos a pasar el fin de año a Viena (sinceramente creo que había pensado pedírmelo allí, pero le pudo el pánico escénico y nada más comprar el anillo no pudo esperar más. La verdad que lo agradezco porque soy súper vergonzosa). A la vez fue un viaje muy especial, no se lo contamos a nadie hasta que llegamos el 1 de enero a España y fue el notición para empezar el año.

 

Se casaron el 8 de junio de 2019 en La Casona de la Moraleja bajo ceremonia civil arropados de todos los suyos, algunos de los cuales les dedicaron unas bonitas palabras que recordarán siempre.

Solo necesitaron seis meses para organizarlo todo ya que tenían clarísimo desde un principio lo que querían.

La celebración tuvo lugar en El Invernadero de los Peñotes. Junto a su equipo se encargaron de preparar la boda con todo detalle.

Fue una celebración tipo cóctel combinando mesas altas y bajas sin sitting plan, así que la gente se mezcló como quiso. A parte de la comida del cóctel, que fue bastante abundante, pusimos varios corners de refuerzo que ofrecían comida típica de Cádiz para hacer un guiño a mi tierra y una parrilla de carne hecha al momento que le dio un toque más informal.

 

De toda la decoración floral, e incluso del ramo de la novia, se encargaron en Los Peñotes.

 

Para presidir la pista de baile hicieron un cartel de luces con el mensaje “aquí se sueña”.  Ahora forma parte de la decoración de su dormitorio como el mejor de los recuerdos de ese día.

 

El novio iba impecable con chaqué, camisa y chaleco hecho a medida en Púgil, corbata de Hermès, gemelos de Joyería Aguayo y zapatos de Meermin.

 

Tania eligió un diseño de Immaclé con mangas acampanadas y plumetti que le sentaba de maravilla. Lo acompañó con un tocado de Suma Cruz ¡espectacular! Ya sabéis que son auténticas joyas lo que crea.  El look lo cerró con unas maravillosas sandalias de ante rosa y de tacón dorado de la colección de Flor de Asoka. Yo personalmente soy fan absoluta de todos sus zapatos.

 

Del maquillaje se encargó Yael Maqueira y de la peluquería Natalia Méndez. Mientras se arreglaba lució una bata y camisón de Namur.

 

“Sin duda el momento más especial para mí, fue la entrega del ramo. Se lo di a mi abuela para que se lo pusiera a mi abuelo, que ya no se encuentra con nosotros. El tatuaje del ancla que tengo en la nuca es un tatuaje familiar que tenemos toda la familia en su honor, ya que era marinero. No puedo estar más feliz de que salga en la mayoría de las fotos y sentir que estuvo conmigo todo el tiempo”

“Queríamos salirnos un poco de las típicas canciones de boda y abrimos el baile con la canción Lay it on me de Vance Joy, nuestro grupo preferido”

Para animar la fiesta contaron con Earnest, un grupo de rock para todas las edades que hizo que todo el mundo se lanzara a bailar. Como DJ eligieron a Eloy Bustos.

 

De todas las fotografías se encargó Carlos Vela.

“Sin duda uno de los momentos más bonitos y fugaces de nuestra vida. Fue una boda muy muy divertida, llena de gente joven y muy buen rollo”

 

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