La boda de Gabi y Pablo

La boda de Gabi y Pablo

En pleno confinamiento, con bodas conocidas y desconocidas aplazándose, nos paramos seriamente para confirmar entre nosotros que pasase lo que pasase el 3 de octubre íbamos a seguir adelante. Nosotros lo que queríamos era casarnos, ser un matrimonio y formar nuestra propia familia. ¿Queríamos la típica boda con normalidad, fiesta, millones de abrazos y besos? Sí, desde luego, pero queríamos nuestro matrimonio por encima de todas las cosas. Por este motivo, y no otro, nos prometimos.

Llegó la desescalada, primeros rayos de luz para las bodas de los siguientes meses, incluso asistimos a una de unos queridísimos amigos. Vimos que más o menos podríamos celebrarla con normalidad. Tuvimos que repensar muchas cosas, recortar casi a la mitad la lista de invitados y decirle “adiós” a algunas ideas que teníamos en mente y nos hacían mucha ilusión. Todo hasta aquí bien.

Lo primero que hicimos fue diseñar un estampado, compuesto por ilustraciones de diferentes cosas que nos han unido, o que han sido y son importantes para nosotros, en nuestros años de noviazgo: amigos, familia, universidad, viajes, hobbies… Esto nos ayudó para el diseño de las invitaciones, las cuales hicimos digitales y mandamos de forma personalizada con nombres; la página web, el protocolo, el seating plan, unas pegatinas…

Y llegó mediados-finales de agosto, cuando familiares y amigos sanitarios empezaron a contarnos lo que les decían en sus respectivos hospitales y centros de salud sobre la previsión de finales de septiembre/principios de octubre. “Sin saber exactamente qué va a pasar, lo que está claro es que lo vais a tener difícil”. Ya que contábamos con una carta que los novios de marzo o abril no tuvieron, decidimos quemar todos los cartuchos posibles, hablar con nuestros proveedores, ver opciones y la adelantamos al 11 de septiembre. Villa María, Valenzuela, San Germán, Sir Lucky, Harold & Fox, Marta Gamarra… todos nos facilitaron lo máximo posible este cambio tan repentino. Nos pusimos al lío, quedaban 3 semanas y teníamos que organizar prácticamente todo. Hicimos bolsitas con mascarilla y gel para cada invitado, diseñamos el protocolo, el seating plan, gestionamos el expediente matrimonial en tiempo record, pruebas de menú, de vestido, de traje, de pelu y de maquillaje; encargamos flores de la iglesia, etc.

Y, cuando lo teníamos prácticamente todo cerrado, gracias a muchísima ayuda de familia y amigos, surgieron nuevas normas en la Comunidad de Madrid que se aplicarían tan solo 4 días antes de nuestra boda. Con estas restricciones, además de verse afectado el aforo, no se podía hacer nada de pie, ni cóctel, ni cena, ni fiesta… además de acabar todo a las 01:00h. Con muy poco tiempo de margen, pensamos en una velada que entretuviese a los invitados y que no diese lugar al aburrimiento o la pesadez de tantas horas sentados.

¡Y llegó el gran día! Con mucho estrés a cuestas el día empezó pronto, sobre las 11:30h, cuando Marta Gamarra comenzó a peinar y maquillar a mi madre y a mi cuñada. Las dos fueron espectaculares. Después vino Ángela Canosa (del estudio de Marta). Nos decantamos por un maquillaje natural, en tonos rosas, con los labios ligeramente marcados y unos ojos potentes. Y de peinado quisimos un dos en uno, que a mí siempre me había hecho mucha ilusión. La protagonista de mi peinado fue una trenza de espiga en burbujas, adornada con tres estrellas de strass, y acoplada al resto del pelo estratégicamente. De esta forma tenía un recogido trenzado y más tarde se convirtió en un semirecogido.

Cuando terminaron de peinarme y maquillarme vinieron 4 de mis mejores amigas y me ayudaron a vestirme. Lucía, una de las diseñadoras de Valenzuela, junto con el resto del equipo, hicieron el vestido más bonito que podía tener. Un doble vestido, con uno lencero de tirantes y escote en la espalda, en crepe; y un sobre-vestido de gasa de seda con mangas abullonadas, escote en pico cruzado y cerrado en la cadera con tres botones de strass. Increíble. Súper yo.

El ramo fue una combinación de flores preservadas, hecho con muchísimo gusto por Pequeña Repostería.

La ceremonia la hicimos en la parroquia de San Germán, la que es mi casa desde que tengo 7 años. No podíamos casarnos en otro lugar.

Debido a las restricciones del aforo, decidimos retransmitir la boda por Youtube, con un enlace privado, para que todos aquellos que no pudieron venir pudiesen acompañarnos también.

Les pedimos a varios amigos que controlasen la entrada y colocación de los invitados, para asegurar la distancia interpersonal, así como la dispensa de gel hidroalcohólico. Contamos con un coro muy especial, compuesto por nuestros amigos más musicales, de los cuales, muchos de ellos, forman parte del coro de jóvenes de la parroquia. Escogimos semanas antes las canciones para que fuese lo más personal posible. Las voces fueron acompañadas de guitarras, pandereta y huevo. Nos encantó.

Pablo decidió entrar con su madre, nuestra madrina, y su padre. Y yo entré del brazo de mi hermano, nuestro padrino. Los dos tenemos este momento como uno de los más especiales de la boda.

En la entrada colocamos un corner de bienvenida, con un cartel de madera en el que se leía “Haced todo con amor”, nuestro lema matrimonial. Queríamos que ese mensaje se marcase en el corazón de los invitados, como primeras palabras de este día tan importante para nosotros. Y, dentro de la iglesia, el arreglo floral se lo debemos a Flores Pili Bernabéu.

Entramos al salón al son de “Celebrate good times” de Kool and the Gang, respaldados por nuestros amigos más cercanos, los cuales se sentaron con nosotros en la mesa presidencial.

En los sitios de nuestros padres y hermanos se encontraba un regalo especial que quisimos hacerles, con un retrato de familia, a modo ilustración, de Creativirty.

Una vez servida la primera copa y las bolsitas individuales de chuches, “abrimos” el baile, Pablo y yo en medio del salón, con todos sentados y mirando, con “Bendita tu luz” de Maná y Juan Luis Guerra. Y, tras finalizar el estribillo, sacamos el micro y cual presentadores de los Goya, los Oscars o Noche de Fiesta, comenzamos una gala de entrega de premios y actuaciones.

A la 01:00h nos despedimos de todo el mundo, como si del final de un gran evento se tratase, dándoles las gracias, un gran aplauso y repartiendo unos kits post-boda con algunas ayudas para el día de después: tiritas, colirio, chocolate, chupa-chups, café…

De las fotos y el vídeo se encargaron Harold and Fox, que nos lo hicieron todo fácil desde el primer momento que cruzamos un e-mail.

Toda la felicidad del mundo para vosotros

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